viernes 30 de octubre de 2009

Don Blaire Pascal*

Este señor no solamente fue físico y le dio origen a esa unidad de presión que suena tan bizarra como hectopascal, sino que fue un filósofo. Y en estos días recordé y vivencié una de sus frases más famosas:

"Le coeur a ses raisons que la raison ne connait point"

(El corazón tiene sus razones que la razón no entiende)


*dedicado a Miguelito, para que vea que mi pasión por el francés sigue viva

lunes 27 de julio de 2009

a la memoria de Hugo Distler

Ein Tännlein grünet, wo,
Wer weiß! im Walde,
Ein Rosenstrauch, wer sagt,
In welchem Garten?
Sie sind erlesen schon,
Denk' es, o Seele,
Auf deinem Grab zu wurzeln
Und zu wachsen.

Zwei schwarze Rößlein weiden
Auf der Wiese,
Sie kehren heim zur Stadt
In muntern Sprüngen.
Sie werden schrittweis gehn
Mit deiner Leiche;
Vielleicht, vielleicht noch eh'
An ihren Hufen
Das Eisen los wird,
Das ich blitzen sehe!


Eduard Mörike (1804-1875)

martes 9 de junio de 2009

Recuerdos, canciones y cuentos

Tengo algunas ideas en apariencia inconexas despertadas hace poco, que intenté abreviar en el post anterior. Ahí relacioné esta melancolía de sol invernal con una poesía de Luis Cernuda que conocí gracias a una canción de Carlos Guastavino. Habla de un "jardín antiguo", imágenes que también se relacionan con mi pasado remoto.

Vuelta a vuelta pienso en una mesa y bancos de jardín, hechos de pedazos de azulejos irregulares y multicolores, que creo haber visto en unas vacaciones en Córdoba cuando tenía 4 años apenas. Los veo lejos a los bancos, durante un atardecer, y al fondo unos cipreses muy altos. Me ponen triste, melancólico, y a la vez me dan paz. Todo eso junto.

El efecto de la poesía de Cernuda está intimamente ligado a la música de Guastavino. Este compositor argentino me emociona profundamente. Su música es sencilla y poética. No parece del siglo XX, tan plagado de vanguardias pretenciosas. Lo conocí al estudiar en el conservatorio, a través de piezas infantiles adaptadas para piano. Luego conocí sus canciones para solista y para coro. Son una delicia. Podría nombrar muchísimas, cada una de ellas me llega a su manera, emociones similares con matices diferentes.

Hay otra que nombraré aquí especialmente (además de "Jardín antiguo"), con poesía de Rafael Alberti, otro poeta español escapado del franquismo (como Cernuda). Quizás sea la canción más conocida de Guastavino: "Se equivocó la paloma". Recuerdo el efecto que me hizo la primera vez que la escuché. Yo era adolescente. Fue en un concierto que organizaba una profesora mía. Había una cantante solista acompañada por un pianista, en un salón aristocrático de un museo, rodeado justamente de un parque muy bello.

Una gran tristeza me invadió al escuchar esa canción, esas palabras. Como en diferentes capas de recuerdos, esa paloma confundida me recordó el cuento "El príncipe feliz" de Oscar Wilde, que yo había leído en mi niñez, en la antología "Corazón" de Edmundo de Amicis (un cuento más trágico que el otro). También siempre sentí una impotencia y angustia enormes, y aún hoy, al recordar esa historia. Esa golondrina que ayuda a cumplir los designios de la estatua, olvidando migrar, y que a medida que avanza el invierno termina muriendo de frío. Se me oprime el corazón.

Sé que esto que escribo es caótico, pero todas estas sensaciones me invaden casi al mismo tiempo, una melancolía que me hace sentir humano y profundo, recuerdos vividos, músicas escuchadas, historias leídas. Y aunque en esta etapa de mi vida mire todo de manera más práctica, menos romántica, evitando sufrimientos o emociones negativas, pues me alegra poder lagrimear al volver a escuchar esta música:

Se equivocó la paloma

(gracias Pal por el intercambio en los comentarios, que me siguen trayendo otros recuerdos)

domingo 7 de junio de 2009

Los humores

Las tardes soleadas de invierno me provocan una feliz melancolía, recuerdos lejanos de infancia.


martes 26 de mayo de 2009

Ventanusca, magicusca, dibujasca



Pecera de cristal, jaula dorada, cucha señorial,

no valen nada, si a cambio tienes que perder la libertad.


Ese era el estribillo de una canción que el Pato Carret cantaba en su programa Patolandia, allá por los años 70, cuando yo era niño. Hablaba de peces, de pájaros, de perros, bien alimentados, pero tristes en sus habitáculos. Me sorprendo ahora de esa letra, escrita y cantada en plena dictadura. ¿Sería contestatario el Pato? No lo sé. Lo que sí sé es que me gustaba mucho ese programa, y se me vienen a la cabeza muchas canciones y melodías. Además de la mencionada y la del título del post, estaban

Vamos a formar una orquestita, con cucharitas, con cucharitas...

¿Quién la encuentra?, ¿quién la trae? ¡a la pieza fundamental!

¡Ya llegó, ya llegó, el profesor Enciclomúsico llegó!

Y ahora recuerdo que en ese programa trabajaba otro actor, que hacía de polaco o algo así, que tocaba el acordeón al grito de "Polca! Polca!". ¡Y ese polaco fue el mago que animó la fiesta de mi primera comunión! Hay fotos que lo atestiguan.

Pero esa es otra historia...

(y me quedó el típico post del casi cuarentón nostalgioso de su infancia; no se asusten, no soy así siempre)

jueves 7 de mayo de 2009

Pasen a ver...

¡Paaaasen a ver, el espectáculo más grande del mundo!

Esa frase la repetía mi tío cuando yo era chico e íbamos al club de la Marina, mientras él intentaba bajarle la maya a mi hermana o a mí, como una gracia. Él se reía mucho, nosotros no tanto.

Finalmente, luego de tanto tiempo, voy a terminar participando de un espectáculo que no será grande, pero sí creo que digno. Hace algo más de un año que nos juntamos con unos compinches y un director para improvisar y armar una obra. Nos quedamos a medio camino, varios desistieron. Sin embargo en ese medio camino le encontramos la vuelta al asunto, y este domingo, luego de varias peripecias, vamos a estrenar "Primera y Última".

Si quieren leer algo más sobre esta obra, lean a Enzo, mi compañero de blog y de elenco, cliqueando aquí.

Quedan todos ustedes cordialmente invitados.




Los 7 presentan:

PRIMERA y ÚLTIMA

una experiencia teatral, colectiva, instantánea e irrepetible.

Dirección: Alejandro Casavalle

Domingos 21 horas, Espacio Templum, Ayacucho 318

Entrada: 20 $, Reservas: 4953-1513

martes 14 de abril de 2009

Día de las Américas

De repente miro el almanaque y veo 14 de abril. Y como un flash recuerdo que es el día de las Américas. Vaya uno a saber porqué recuerdo una fecha tan intrascendente (pedorra). Lo que me viene a la mente es un recuerdo (¿o varios? uno por año) de la primaria, todos nosotros haciendo banderitas de colores, una por cada país, juntándolas en un hilo y colgándolas en el aula, bien arriba, en un lugar al que sólo se llega parándose en una silla. Y esas banderas perviven ahí el resto del año, juntando tierra.